lunes, 16 de septiembre de 2013

España y el editor literario

La Federación de Gremios de Editores de España ha realizado la compilación de unos quince encuentros sobre edición en el que varios editores han comentado de su experiencia en la edición literaria en España. Una de las voces que se escucharon fue la de Beatriz de Moura, editora y fundadora de Tusquets Editores. Durante el seminario la editora contó sobre su experiencia en la creación de su propia empresa, de los desafíos que eso conlleva y de las dificultades que debió sortear con el transcurso del tiempo.

La naturaleza de la innovación en una editorial literaria, según la editora, podrían resumirse en tres puntos claves que para ella son de gran relevancia: lo que distingue a una editorial literaria de otra, la actividad que desarrolla y las razones que conducen a ciertos editores a encaminarse hacia las editoriales literarias y crecer en ellas.

Una editorial literaria se distingue del resto de las editoriales por su actividad vital e intelectual de sus editores, esas personas comprometidas con en el quehacer cultural de la sociedad, que reflexionan sobre sus mecanismos y sobre sus consecuencias. Para el editor literario lo más importante es el ejercicio de su profesión, esa ardua tarea de elegir, investigar y determinar si aquellos libros que está buscando concuerdan con su colección. Se va perfilando con la práctica en su propio recorrido intelectual cada vez que adquiere mayor ojo crítico y experiencia. Es esa persona que va entendiéndose con el autor mediante un proceso de reciprocidad, de confianza, de complicidad en la que ambos se ven beneficiados. El editor literario es, además, independiente, necesita trabajar para expresarse siguiendo su línea de pensamiento, abstrayéndose de las imposiciones y exigencias del mercado que le impiden desarrollarse. En España esta es una de las causas que más afecta a la creación de editoriales ya que el mercado impone un rendimiento comercial de corto plazo.
De Moura ha enfrentado periodos de penuria, como ella lo llama, “momentos de desasosiego, de rabia y hasta de indignación”, pero la editorial ha podido salir a flote gracias a los momentos indispensables de toma de decisiones, manteniendo sus respectivas líneas editoriales.

Por otra parte el editor se enfrenta  a su doble, al empresario que ellos no pueden dejar de lado y que se niegan a conocer. Para poder desarrollarse independientemente deben imponerse ellos mismos en cada toma de decisiones, reconocer sus límites y sus propias condiciones. De Moura, hace énfasis en las actividades que nunca debería hacer una editorial literaria, puesto que en líneas generales las demás actividades que desarrollan no difieren de las editoriales de otra naturaleza. Nunca ha de contratarse un libro sin leerlo o solo porque su autor haya ganado un premio importante, como así tampoco porque creamos que será un éxito comercial. Contratar un libro que no encaje en la línea editorial, producir un libro traducido sin haberlo revisado, sin haber supervisado su corrección y su diseño, como ofrecer sumas exageradas de dinero, son algunas de las actividades que deben tener presente los editores para no caer en ellas a la hora de llevar adelante su empresa literaria. En contraposición, lo que los editores literarios independientes y rigurosos (ELIR) deben enfrentar, es el desafío y el riesgo que implica seguir su instinto de publicar a autores inéditos, de reincidir en su publicación, de seguirles la pista, de rescatar a autores que han quedado en el olvido y por el motivo que fuere se han dejado de comercializar sus obras. Esta es una de las características diferenciadoras de dichos editores, tanto como el impulso que tienen de hacer llegar a los lectores esa sed de conocimiento, de acercarles una obra que ellos tanto admiran y en la cual se reconocen.

Beatriz de Moura

Editora, nacida en Rio de Janeiro (Brasil) en el año 1939, Beatriz de Moura ha sido la fundadora y directora literaria de Tusquets Editores. En su juventud, tuvo la posibilidad de vivir en diferentes países, lo que le permitió tener una mirada más amplia del mundo. En 1958 estudio, en la Cdad. de Ginebra, Ciencias Políticas y Sociales y se recibió de licenciada en Traducción literaria y en Historia, en la Escuela de Interpretes de esa misma ciudad. Trabajo en  Barcelona en las Editoriales Salvat Y Gustavo Gilli entre los años 1961 y 1964 y un año más tarde en la Editorial Lumen donde conoció al arquitecto, Oscar Tusquets , quien más tarde fuera su esposo. En 1968 decide fundar su propia editorial junto a Oscar dando vida a sus primeras colecciones Cuadernos ínfimos y Marginales. Dos años más tarde publican Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez, una delas grandes obras de la casa y con el tiempo se va haciendo paso en el ámbito editorial. En 1977 entra en la editorial Antonio López Lamadrid, un hombre con mirada financiera, quien pone orden en la empresa llevándola al éxito. La editorial ha publicado en español obras de Ernst Jûnger, E. M. Cioran y Milan Kundera entre otros.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Con aire oriental

Editor, recién recibido de la UBA y un excelente orador de la cultura china, (Tai ai) Chen Taian estuvo presente el martes 10 de septiembre en el Seminario: De la edición de libros que se dicta en la Facultad de Filosofía y Letras, explicando el origen de la imprenta, de la escritura china tradicional, simplificada y del significado que ellos le otorgan a su tan preciado arte. Sentado en uno de los bancos ubicados al frente del aula y con sus apuntes en mano, comenzó a explicar sus saberes y conocimientos.

En el Siglo V los chinos comenzaron a escribir en tablas de madera hechas en caña de bambú, consideradas sagradas, ya que significaban la humildad (por lo hueco de su tallo) y a la vez la fortaleza de los virtuosos (por la dureza en la parte exterior). Solo los monjes budistas tenían permitido escribir sobre las tablas. Luego de una gran quema de libros confusionistas y de una ola de asesinatos a los confucianos a cargo del emperador de la Dinastía Qin, los ciudadanos trataron por todos los medios de resguardarlos en sus casas, ocultándolos. Pues para ellos la palabra escrita tenía un alto valor significativo. Gracias a este acto de protección se pudo perpetuar la escritura antigua.

En el año 593 las impresiones chinas comenzaron a realizarse con el método de la xilografía, caracteres tallados en madera de forma manual, pero como cada pieza servía para la reproducción de un solo libro y llevaba demasiado tiempo realizarlas, un alquimista chino llamado Pi Sheng creó los tipos móviles en arcilla, permitiendo más flexibilidad en el armado de los textos. Tardaron varios años en cambiar al tipo móvil de plomo creado por Gutenberg en el año 1450, pues aunque estos eran más resistentes, la cultura china no aceptaba una técnica de escritura extranjera.

Cuenta la leyenda que cuando los chinos crearon la imprenta, los espíritus terrenales y celestiales lloraron de alegría. A partir de ese momento las enseñanzas de los santos quedarían plasmadas por siglos y serian transmitidas de generación en generación.
Por otra parte para los ciudadanos chinos, la estética de la caligrafía juega un papel muy importante ya que son las enseñanzas que ellos reciben desde el cielo. Se dice que Dios cuando imparte su sabiduría lo hace enseñando con las manos hacia los creyentes de izquierda a derecha, de lo sagrado a lo profano, pero para el creyente que se encuentra arrodillado frente a él su derecha e izquierda quedan invertidas, por este motivo es que la escritura se realiza de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda.

En la actualidad la escritura ha sufrido cambios que la han modernizado, se pueden ver en los textos de escritura china tradicional el uso de signos de puntuación (comas, signos de exclamación e interrogación, punto final  y corchetes). Los estudiantes utilizan, además, el recurso del sombreado sobre los textos como una forma de estudio, que no era permitido en la antigüedad pues al ser textos sagrados debían estudiarse completos, solo les era concedido escribir sobre los márgenes a modo de comentario.

Los textos traídos como ejemplo por Chen Taian fueron circulando y luego de una hora y media, de muchas preguntas, de idas y venidas con los alumnos, cerró el encuentro explicando la importancia y la connotación que tienen los caracteres para su cultura, no son solo marcas o líneas unidas de forma estética, tienen un significado más profundo que solo podrán entenderlos quienes se adentren en los pasadizos de la cultura oriental.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El Sutra del diamante


China ha sido la creadora de varios inventos, la imprenta es uno de ellos, utilizando tipos móviles o tablas de madera grabada. El primer ejemplar de la impresión por sellos fue el Sutra Dharanis escrito en sánscrito en una sola hoja impreso en papel de cáñamo en el siglo VII. Era una miniatura descubierta en el año 1966 y poseía caracteres extintos de la escritura china utilizados durante el reinado de la emperatriz Wu Zetian.

El Sutra del diamante es el manuscrito más antiguo del que se tiene conocimiento. Ha sido escrito en sánscrito en el año 868 y traducido por un estudioso y traductor de escrituras budistas al chino, Kumarajiva. El manuscrito fue realizado a partir de placas de madera de más de mil años de antigüedad y tiene una longitud de cinco metros de largo. El nombre en su idioma original es Vajracchedika Prajñaparamita Sutra.

Sutra del diamante, manuscrito chino que data del año 868

La Biblioteca Británica conserva la copia original hallada en las cuevas de Mogao también llamadas Cueva de los Mil budas, son un conjunto de 492 templos situados cerca de la ciudad de Dunhuang, en la provincia de Gansu, China, que fueron declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Cuevas de Mogao, ubicada en la ciudad de Dunhuang. 
Construídas durante la dinastía Wei del norte.

A principio del siglo XX un chino taoísta llamado Wang Yuanlu se autonombro protector de algunos de los templos  y descubrió una importante cantidad de manuscritos conservados gracias al aire seco del desierto.


Más de 40.000 manuscritos chinos hallados en las Cuevas

La mayor parte de manuscritos encontrados son chinos, pero debido a la expansión del budismo existen varios en lenguas iraníes y turcas. Se hallaron además textos religiosos en maniqueo, cristiano nestoriano, taoísta y confucionista, como también documentos laicos que dejan ver la vida cotidiana de la ciudad.

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