lunes, 2 de septiembre de 2013

Frankfurt Buchmesse 2013


"Una tierra llena de voces"
Brasil es un país lleno de voces, con una cultura que está constantemente 
reinventándose a sí mismo.
Como invitado de honor de la Feria del Libro de Frankfurt 2013, Brasil presentará la riqueza, la diversidad y la vitalidad de su creación cultural. Estas son todas las características que se reflejan igualmente en la literatura del país - una literatura que se va a convertir en accesible a más y más lectores en todo el mundo. 

Lo bueno y lo malo frente a los ojos

Cuando a una persona le preguntan cómo cree que el editor elige un manuscrito, la gran mayoría cree que cuenta con una habilidad especial que lo hace poner el ojo donde otros no se percataron y dejaron  pasar el bestseller hacia otros rumbos. Pero en la realidad, no es así. No solo el editor está buscando,  libros y haciendo un análisis del mercado, sino también el autor busca una editorial seria, que tenga prestigio, que utilice herramientas para promocionar y posicionar el material que edita y por supuesto que su obra se adapte al catálogo. Es una búsqueda constante de uno hacia el otro, una forma de evaluación para que cada una de las partes pueda sacar el mayor provecho y que ambas se beneficien.
Los editores como tales, deben estar alertas e informados sobre lo que el autor actual exige, para poder cubrir, ampliamente, sus necesidades. Entre sus actividades deber estar el recorrer librerías asiduamente, leer reseñas, estudiar los catálogos de otras editoriales y estar en contacto con agentes literarios que son quienes podrán darle otra visión sobre el campo editorial. Pero no siempre el editor tiene experiencia para evaluar materiales, muchas veces se sienten inseguros acerca de su capacidad para evaluar las propuestas de edición que reciben y es allí donde debe poner en práctica la habilidad para considerar si vale o no la pena llevar a cabo ese proyecto. Considerar si se ajusta a su catálogo, ya que todo lo que se publica debe tener  una coherencia, debe tener un criterio y mantenerlo en todos los proyectos.
El autor, por su parte, debe saber que la primera impresión es la cuenta a la hora de presentarse con un manuscrito para ser evaluado, debe haber “hecho su tarea” en cuanto a un estudio del mercado al cual será dirigida su obra, una autoevaluación sobre las fortalezas y debilidades y una comparación con obras del mismo estilo. Esto no es solamente trabajo del editor, pues un autor que tenga en consideración estos temas, tendrá más posibilidades ante quienes solo se han dedicado a escribir y esperan que el resto de lo que concierne a la venta del libro lo maneje el propio editor. Algunos de ellos trabajan con agentes literarios, que son quienes hacen el trabajo de intermediarios con los editores e intentan construir una relación que funcione entre ambas partes.
Analizar el público lector y la competencia, son ítems fundamentales para determinar qué material editar, en qué momento publicarlo, qué precio se ajustará mejor a dicho producto, como también realizar campañas de promoción y marketing para ayudar a la difusión, analizar la compatibilidad del mercado y tener en cuenta los costos de la tirada.
El editor debe saber  trabajar en equipo con las demás áreas de la empresa, cuando la comunicación fluye y todos están informados de un nuevo proyecto, las ideas surgen, la creatividad se comparte y el trabajo da mejores frutos. Nadie quiere cometer errores, invertir más dinero que el necesario o demorar instancias dentro del proceso de edición. Todos deben tirar para el mismo lado.


DAVIES, Jill: Gestión de proyectos editoriales. Cómo encargar y contratar libros. México, Fondo de Cultura Económica, 2005. Introducción y capítulo 1.

viernes, 30 de agosto de 2013

Una esquina concurrida de día y de noche


Mucho movimiento, libros por todos lados, gente recorriendo los pasillos en busca de algo atractivo, algo que les llame la atención, tal vez algo que necesitan o por qué no, algo que los enamore.
La esquina de Avenida Cabildo y Juramento se llena de gente. La librería El Ateneo es un icono, es un punto de encuentro, un lugar de paso, pero también un lugar de lectura.
Dos pisos repletos de libros esperan con ansias a los visitantes. Ellos entran observando todo, no les alcanza un primer vistazo para contemplar tanta diversidad.
En planta baja no solo se quedan los que buscan alguna novela,  un clásico, algo de música sino los que solo ingresan para hacer una compra rápida y seguir su camino. Otros se detienen a observar en detalle, agarran los libros, leen las contratapas y alejan sus dudas preguntando a las personas que atienden la librería. Algunos se quedan un rato con el libro en la mano leyendo algunas páginas, hasta que decididos enfilan hacia la caja, otros, en cambio, vuelven a colocar el libro en su lugar y siguen recorriendo. Los menos miran su reloj, dan unas vueltas como si estuviesen caminando por la calle y salen para no volver a entrar.
Una escalera mecánica une las dos plantas, mientras uno va subiendo  el bullicio de la calle se va alejando y entra como a una especie de “otro mundo”. Se oye música variada de fondo, la gente se sienta a leer en un rincón preparado para tal ocasión con unos cómodos sillones que se mantienen ocupados la mayor parte del tiempo.
Algunos lectores prefieren degustar alguna bebida o algo para comer en la cafetería que se encuentra en el primer piso, que tiene vista a la calle. La mayoría ya reconoce el lugar, sabe en dónde están los libros de su interés, las sillas puestas a disposición cerca de las bibliotecas y hasta se mueven con soltura cuando dejan sus pertenencias un segundo para ir a los sanitarios.
En la esquina opuesta a la cafetería se encuentra un sector para chicos, Ateneo Junior. Un lugar a disposición de los más chiquitos con una mesa ratona en el medio repleta de libros de todos los tamaños, colores y formas. Los chicos al terminar de subir la escalera mecánica se dirigen, hasta incluso sin la compañía de los padres, al sector infantil. Decididos hurgan entre toda la pila de libros, los abren, miran con detenimiento los que son pop-up, dejan unos a un lado y siguen buscando.
Para sorpresa de algunos, los chicos también conocen con exactitud todo el lugar. Cuando por fin encuentran el libro que más les gusta van hacia una de las computadoras  y pasando el código de barras sobre un lector, éste les indica en la pantalla el precio del ejemplar. Disfrutan de ese momento rodeados de libros, de una infinita cantidad de cuentos.
La música sigue sonando y esta vez se mezcla con el sonido de una película que se proyecta en una pantalla. Cada detalle hace que las personas tengan sus cinco sentidos despiertos, es una invitación al disfrute y ellos lo aprovechan.